martes, 16 de octubre de 2012
Down in the belly of the beast I lie
Encerrado, volví a mi mundo personal, la puerta cerrada de mi cuarto transforma la atmosfera de un mundo casi perfecto. Aca nadie me pide que sea un animal buscando reconocimientos ni que explore pensamientos que no comparto. No consumo molestias de otras personas, escucho la calle explotando desde mi ventana, gritos de personas que no saben lo que quieren, coches pasando con música extraña que nunca escuchare, gente que no es interesante. Veo a mis vecinos encerrados en sus castillos de cemento y metal. Yo soy uno de ellos, miro por la ventana y veo estrellas, la noche esta alimentada por soles y mundos muriendo. Todo es tan hermoso y caótico esta noche. Charlie Parker alimenta mi cuarto esta noche, su saxofón alimenta mi deseo sexual como ninguna mujer lo hace. Apagando la luz, viajo a un mundo de película, tan caótico que veo todo en blanco y negro. Me desconecto, saco un cigarro de la oscuridad, lo apoyo en mis labios y prendo una chispa, solo veo mi mano y el cigarro blanco. Pienso por un segundo que la mano es de otra persona, es la mano de una mujer acompañándome en la melancolía nocturna, es una mentira. Es mi mano solitaria, adornada con anillos de mujer encontrados en subtes y trenes. Nada es lo que recuerdo, puede que me lo diera alguna persona, o lo encontré tirado en algún subte, o en el tren, tal vez en alguna calle. Ya no recuerdo nada, lo único que estoy seguro, es que sigo vivo, tal vez no, tal ves cree este mundo donde nadie puede lastimarme, o tal vez, solo soy un hombre solo, en un cuarto oscuro, fumándome un cigarro y murmurando tiempos mejores.
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