martes, 16 de octubre de 2012

In a sentimental mood


El paquete de cigarrillos esta sobre la mesita de luz.
Una mano con manchas de un día largo la abraza con odio.
Se lleva un tubo de nicotina a la boca.
La otra mano enciende el cigarro mientras se sienta en la cama.



Saca un estuche negro de cuero que tiene escondido debajo de la cama.
Lo apoya sobre la cama con suavidad.
Lo mira con ojos de enamorado mientras da una pitada.
Aprieta los botones de bronce para que dejen salir el tesoro que tiene escondido.



El Saxofón brilla como en sus peores días.
Tiene los golpes de mil bandas encima.
Pero sigue brillando con suavidad.



Saca una caña y se la lleva a la boca.
La succiona como si fuera la lengua de la mujer que amo el día anterior.
La llena de nicotina y saliva.



La aprieta contra la boquilla de metal.
Levanta el tudel y la enrosca como si estuviera sacando la ropa interior de una mujer.
Con suavidad, gentil, pero firme.



Saca el cuerpo del Saxo con firmeza pero con cariño.
Pone un poco de grasa en el tudel y penetra el saxo.



Engancha la correa en el cuerpo del saxo y se la pasa por detrás del cuello.
Cerrando los ojos, pensando que son manos tocando su cuello.
Manos con las uñas pintadas de rojo, acariciando su cuello.



Se levanta de la cama y apoya el saxo contra su cuerpo.
Contra sus genitales.
Sabe que va a hacer el amor.



Que su chica esta noche va a ser brillante.
Va a ser dorada.
Va a ser cruel.



Lo es todo para el ese momento.



Pasa la lengua por la boquilla imaginando unos labios imaginarios.
Siente la caña en sus dientes y en la punta de la lengua.



Se lo retira de la boca rápido y se ríe.
Piensa que casi es engañado por la hermosura de su mujer.
Se olvido respirar para darle cariño
Demostrarle que es el mejor amante.



Abre la boca y succiona aire.
Como si nunca volviera a respirar.



Vuelve a sentir la caña en la punta de la lengua.



Los dedos ya están en posición.
La derecha toca los botones como si fueran pechos.
La izquierda toca como si fueran muslos.



Acaricia el instrumento antes de entrar en trance.
El músico sopla suave, tierno, pero con firmeza.
El instrumento siente el placer y lo acompaña en el sentimiento.



Toca media hora derrapando ternura y tristeza.



El cuerpo del cigarro yace en cenizas de lo que era antes.



Después, todo se vuelve rudo.
Su amante ya no le responde.
El se vuelve firme, estricto.



Sopla como un animal.
Las notas vuelan y rebotan por todo el cuarto.
La saliva sale por el instrumento como transpiración.
Mojando sus manos.
Mojando el instrumento.
Tan erótico como salvaje.



El esta siendo bestial con su amada.
Su amada le responde por igual dejándolo sordo.
Adolorido.
Cansado.



El músico, se sienta en la cama.
Saca la caña de la boquilla y la mira.



La caña fue devorada por los besos que le dio.
Los besos de horas de pasión.



La tira a la basura como un profiláctico usado.
Saca la boquilla del tudel y la apoya en la cama.
Saca el tudel del cuerpo y lo apoya en al cama.
Saca la correa del cuerpo y lo apoya en la cama.



Admira a su amante en partes.
Casi trágico.



Saca del estuche los limpiadores.
Es hora de secar el instrumento.



Penetra por los agujeros con el pañuelo secando su saliva.
Vuelve a repetirlo en cada parte del instrumento.



Se sienta en la cama.
Se pone sus guantes blancos y con un pañuelo.
Frota el instrumento para que no pierda su brillo.
Su hermoso brillo.



Vuelve a guardar el instrumento por partes.
Ordenado, lentamente, con cariño.



Se esta despidiendo de su instrumento como otros se despiden de su amada.
Dándole ese ultimo beso, antes de que pasen minutos, horas, días, semanas.
Para volver a repetirlo, para volver a sentir esos sentimientos ocultos y encontrados.



Se saca la correa del cuello sintiendo las manos.
Que se alejan.
Pero dejaron marcado su cuello.
Marcando su territorio.
Su hombre.



Cierra el estuche y lo vuelve a guardar debajo de la cama.
Donde nadie la encontrara.



El músico se acuesta sobre la cama, traspirado, cansado, agotado.
Enciende un cigarro.
Y su mente entra en descanso.

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