El bramido del campo de batalla alimenta mis pies.
Mi espada va marcando el suelo con cada paso.
Uno viene, uno cae.
Flecha viene, flecha impacta.
La sangre brota por mi armadura.
Mi armadura, el trofeo de mil batallas ganadas.
Ya me pesa como mil perdidas.
Caigo al suelo.
Mi nariz aspira tierra como aire.
Veo sangre correr por el suelo.
Escapando de mi cuerpo como si estuviera aterrorizada de mí.
Me levanto y todo se pone oscuro.
Las sombras van devorando el campo de batalla.
Doy el último respiro antes de caer en la penumbra.
Una luz aparece, tenue.
Puedo ver mil piernas forcejeando entre si.
Hombres caer y hombres caídos.
De pronto otra luz y veo todo mas claro.
Más que en mis años de gloria.
Entre gritos volteo la cabeza y veo.
Sombras.
Sombras revoloteando entre una luz.
Entre la luz veo sandalias,
Entre la luz veo un vestido blanco inmaculado
Entre la luz veo una melena rubia como el amanecer.
De pronto veo otra y otra.
Las sombras van creciendo.
Me levanto por una última ronda de tragos.
Levanto mi espada mientras la sangre explota desde mi cuerpo.
Gritando voy haciéndome paso.
Uno cae y no se levanta.
Otra cae y no se levanta.
Otro más cae y no se levanta.
Me apuñalan por atrás y me quedo inmóvil
La sangre brota por mi boca mientras grito.
Me doy vuelta y le doy el mismo abrazo a mi atacante.
Caigo rendido viendo a mi verdugo mirándome desde el suelo.
La luz no me deja enfocar.
Solo veo una mano extendida y una espada.
Estoy a su merced.
Veo como enfunda su espada.
Veo una sombra a mis espaldas que va creciendo.
Veo cada vez entre la luz mientras la sombra se va agigantando.
Veo una Valkiria.
Veo sus alas.
Veo la gloria de la última batalla entre sus labios.
Veo entre la sombra un mazo gigante.
Veo como va bajando.
Veo como impacta en mi cabeza.
Veo oscuridad.
Siento todo.
Siento el corcel entre mis piernas.
Siento las nubes en mi cuerpo.
Veo el paraíso.
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